Artículo actualizado

13 agosto 2007

Debido a la calurosa respuesta de amigos e internautas a mi artículo original “De cómo ser músico sin morir en el intento“, he creído oportuno revisarlo y ampliarlo con dos nuevos capítulos. Asímismo también he añadido nuevos apartados en la parte original.


“El músico profesional, una especie en vías de extinción”

Algunas indicaciones para aquellas personas que deseen dedicarse al noble arte de la música, y continúen teniendo la mala costumbre de comer cada día y dormir bajo un techo.

El artículo se estructura de la siguiente forma:


El artículo es algo sangriento y cruel, lo sé, pero no anda muy apartado de la cruda realidad. Si alguien se da por ofendido… pues mira chico, lo siento mucho pero esto es lo que hay. Si crees firmemente que este blog va totalmente desencaminado, te animo a escribir el tuyo propio e iniciar un interesante debate.

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Sobre este blog

13 agosto 2007

En este blog intento dar algunas indicaciones para aquellos que deseen dedicarse a este noble arte. No hace falta ser muy vivo para ver como cada vez más se degrada la profesion de la música hasta niveles insospechados y des de aquí quiero dar mi visión personal.

Un poco de historia:

Inicié mis actividades musicales a los catorce años, tocando la batería en un conjunto que tocaba en bodas, bautizos comuniones y verbenas. Recuerdo que en mi primera actuación cobré en aquellos tiempos la nada despreciable cantidad de 400 pesetas por tocar dos horas un domingo por la tarde, Posteriormente formé parte de varios conjuntos como bajista, pianista, arreglador y productor, siempre cobrando por mi trabajo.

Completé las carreras de tres instrumentos, estudié instrumentación, composición y dirección de orquesta en un conservatorio superior, y monté con otros socios un estudio de grabación de música, publicidad y doblaje. Simultáneamente, preparé participe y gané por oposición una plaza de profesor de orquesta en una agrupación sinfónica, cosa que me proporciona un sueldo estable y seguro y me garantiza una jubilación el día de mañana.

Pero señores, esto era antes, eran otros tiempos… que tiempos aquellos…que noche la de aquel día…

Iván el terrible